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Psicología del inversionista en Bolsa de Valores de Lima

¿Alguna vez has experimentado la euforia en las “subidas” o el pánico en las “bajadas” en la Bolsa de Valores de Lima?

Si aún no lo has vivido, debes saber que en algún momento de tu vida lo vivirás como inversionista en cualquier Bolsa de Valores del mundo, incluida la Bolsa de Valores de Lima. La psicología del inversionista se mueve entre la euforia y el pánico. La euforia que puedas sentir es una exageración de optimismo luego de haber acertado invirtiendo en acciones y perdiendo la racionalidad cuando hagas nuevas compras en la bolsa. Esto te puede llevar a obviar precauciones y, por tanto, a generar pérdidas. La alegría y el optimismo debes sopesarlas “pisando tierra”, detectando las nuevas condiciones del mercado bursátil.

Y no solo te podría suceder a ti si fueras un inversionista en principiante en la Bolsa de Valores, pues a los inversionistas antiguos también les suele suceder ya que todos somos humanos. Por eso es muy importante que sepas controlar tus emociones para que tomes buenas decisiones.

Por otro lado, podrías experimentar temor. Este efecto ocurre cuando se crea un ambiente de dudas y malas expectativas por rumores o especulaciones desfavorables hacia la empresa accionaria. El efecto se produce luego de una euforia, cuando la acción está sobrevalorada y disminuyen las expectativas de que siga su rumbo al alza. En consecuencia, ante la mínima noticia desalentadora, se produce una avalancha de los precios de la acción como una bola de nieve que arrasa con todo hacia abajo.

Debes saber que esta relación euforia-pánico es conocida también como burbuja económica o ciclo bursátil que se conforma por un despegue de las acciones (tendencia alcista), aceleración de precios, freno brusco de las mismas, crisis, fondo y otra vez despegue. Estas etapas las provoca el mismo ánimo de los inversionistas.

El despegue de la acción es provocada por una buena expectativa por parte de los inversionistas; el precio de la acción aumenta levemente, generando confianza a los interesados. En el momento que la acción da una señal de alza consolidada, comienza la euforia. Los pequeños inversionistas en la Bolsa de Valores de Lima comienzan a comprar a cualquier precio, produciendo el aumento gradual y cada vez con mayor intensidad del valor de la misma acción. Es increíble enterarse cómo la gente saca dinero de dónde sea. Unos se prestan del banco, otros sacan “debajo del colchón”, otros hipotecan su casa. Una vez que la acción se encuentra muy cara, los precios se frenan y su valor decrece.

Aquellos que compraron al comienzo de la euforia, están interesados en vender sus acciones porque especulan que el final de la subida ya está cerca. Las buenas expectativas disminuyen y la demanda también. Al ser débil la demanda y mayor la oferta, aquellos que quieren vender, se ven obligados a disminuir el precio para deshacerse fácilmente. Los inversionistas se dan cuenta que sus acciones están en tendencia a la baja y los accionistas comienzan a vender paulatinamente. La acción se va desvalorizando, la burbuja que comenzó a inflarse, semanas atrás, se pincha y se desinfla y cada vez más rápidamente generando el pánico.

Los accionistas no pretenden perder ni un solo centavo, por lo que comienza el miedo y la desesperación de vender lo más rápido posible para no verse afectados. La avalancha de precios es producida por el temor de perder dinero en donde el caos se apodera de las decisiones de los inversionistas y en lo único que piensan es en vender.

La crisis llega hasta un punto en el cual los bolsistas creen que la acción se encuentra sobrevendida y muy barata, comprando nuevamente, inflándose la burbuja y comenzando otro ciclo bursátil.

La racionalidad o irracionalidad del inversionista
La teoría de que el inversionista en la Bolsa de Valores de Lima es racional es totalmente errónea. La realidad de todos los estudios es que el inversionista es irracional, muy irracional. Compra cuando está demasiado alto y vende cuando está demasiado bajo. El ser humano no aprende de los errores cometidos. Los comete una y otra vez ¿la razón?: el miedo y la euforia. Emociones que pueden generarte una mala toma de decisiones.

Los obstáculos no son únicamente una pobre información de las acciones que tengas en la mira, o de una cantidad insuficiente de tiempo para tus cálculos matemáticos, sino el miedo y la euforia que vayan a influir en tus decisiones.

Con los años de experiencia que acumules y luego de haber vivido en carne propia y haber visto el comportamiento de los demás inversionistas en la Bolsa de Lima, te irás perfilando como un buen inversionista si asimilas las enseñanzas, si adquieres aplomo, si haces lo que piensas y no lo que dicen los demás. Con los años, los inversionistas menos expertos te verán como un ejemplo a seguir, te consultarán, serás el referente para ellos. Tu palabra tendrá autoridad. Y el resultado de tus acertadas operaciones será tu mejor carta de presentación.

Éxitos.
Marco Antonio Puerta

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